La chica del pelo de fuego

Publicado: septiembre 30, 2008 en personal

Hay días que mi mente se despierta mientras mi cuerpo sigue aletargado, e imagina como sería que estuvieras ahora a mi lado, que la ilusión que un día perdí me la devolvieras tú, y solo tú, puesto que no hay nada más precioso que poderte tenerte aquí a mí lado, poder acariciarte, poder tenerte cerca para llorar de felicidad, porque a mí lado estás, poder sentir el sabor de tus labios sobre los míos y apartarlos porque me quema el saber que ahí estas.

Quiero sentir que sangra la herida de mi corazón, para rozar tu cuerpo y para rozar tus pechos, y después según me vas besando se vaya cerrando, que me agarras cuando me voy a caer, que me sostienes y después me dices, ven mi niño ven, y me levantas y me llevas de nuevo a lo mas alto, para volver a sentir que ambos somos superiores, y por eso estamos juntos, quiero pensar que un día tras otro estamos aquí haciendo el amor.

Mirarte es como sentirme flotando sobre una nube de algodón, acariciar tu piel de color de la leche, es como sentirme cerca de la perfección una vez más, abrazarte es sentir que floto cada noche sobre un manto de estrellas, poder hacerte el amor, es saber que ahora si que estoy en la eternidad.

Solo deseo que el futuro me depare que cada mañana aparezcas tumbada junto a mi en la cama.

LOS BESOS

1

No te olvides, temprana, de los besos un día.
De los besos alados que a tu boca llegaron.
Un instante pusieron su plumaje encendido
sobre el puro dibujo que se rinde entreabierto.

Te rozaron los dientes. Tú sentiste su bulto,
En tu boca latiendo su celeste plumaje.
Ah, redondo tu labio palpitaba de dicha.
¿Quién no besa esos pájaros cuando llegan, escapan?

Entreabierta tu boca vi tus dientes blanquísimos.
Ah, los picos delgados entre labios se hunden.
Ah, picaron celestes, mientras dulce sentiste
que tu cuerpo ligero, muy ligero, se erguía.

¡Cuán graciosa, cuán fina, cuán esbelta reinabas!
Luz o pájaros llegan, besos puros, plumajes.
Y oscurecen tu rostro con sus alas calientes,
que te rozan. revuelan, mientras ciega tú brillas.

No lo olvides. Felices, mira, van, ahora escapan.
Mira: vuelan, ascienden, el azul los adopta.
Suben altos, dorados. Van calientes, ardiendo.
Gimen, cantan, esplenden. En el cielo deliran.

2

Sólo eres tú, continua,
graciosa, quien se entrega,
quien hoy me llama. Toma,
toma el calor, la dicha,
la cerrazón de bocas
selladas. Dulcemente
vivimos. Muere, ríndete.

Sólo los besos reinan:
sol tibio y amarillo,
riente, delicado,
que aquí muere, en las bocas
felices, entre nubes
rompientes, entre azules
dichosos, donde brillan
los besos, las delicias
de la tarde, la cima
de este poniente loco,
quietisimo, que vibra
y muere. -Muere, sorbe
la vida. -Besa. -Beso.
¡Oh mundo así dorado!

(Sombra del paraíso)

3

Así callado, aún mis labios en los tuyos,
te respiro. O sueño en vida o hay vida.
La sospechada vida está en el beso
que vive a solas. Sin nosotros, luce.
Somos su sombra. Porque él es cuerpo cuando ya no estamos.

VICENTE ALEIXANDRE.

 

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